La música
“Desde
que el hombre existe ha habido música. También
los animales hacen música, y los átomos,
y las estrellas, todo cuanto vibra hace música.
La música que perciben los hombres es una música
humana, la música de los átomos, de las
estrellas, de los animales, para que el hombre pueda percibirla,
debe ser transformada. Lo esencial, es que la música
es un médium del espíritu, el médium
más sutil, ya que penetra hasta los átomos
del hombre, a través de toda la piel, a través
del cuerpo entero, no sólo a través de los
oídos, y puede hacerlo vibrar. Es el medio más
importante para poner al hombre en contacto con su procreador,
su creador” dice K. Stockhausen
¿Cuáles
son los orígenes de la música?
Desde
las épocas más remotas la música
ha acompañado a la humanidad como vehículo
de expresión de sus alegrías y tristezas.
El hombre primitivo creía que todos los seres muertos
o vivientes tenían su propio sonido o canto al
cual respondían.
En la antigua Mesopotamia ( 6.000 a.C.)
los cantos y el sonido de sus rudimentarios instrumentos
musicales eran utilizados para calmar a los dioses, ante
las diferentes catástrofes climatológicas
En la época sumeria, (4.000 a.C.), la música
se relacionaba con la astrología y las matemáticas,
considerando que el universo (macrocosmos) y el hombre
(microcosmos) estaban enlazados por la música.
Los sanadores chinos utilizaban las “piedras
que cantan”, fragmentos de jade fino y plano que
emiten distintos tonos musicales cuando son golpeados.
En la India milenaria adoraban a seres
celestiales caracterizados por ser músicos divinos
y su ciencia era la música y el canto, llegando
a personificar los múltiples sonidos de la Madre
Naturaleza.
En los papiros médicos egipcios,
alrededor del 1500 a.C, se hace referencia a la influencia
de la música sobre el cuerpo humano, en ellos se
relata la influencia favorable de la música sobre
la fertilidad de la mujer.
Para los griegos la música se
mezclaba con la danza, el teatro y la poesía, Apolo
era el dios de la música y su hermano Dionisio
el de la danza y el teatro. Los grandes filósofos
resaltaban el valor informativo de la música.
Pitágoras consideraba a la música como una
medicina para el alma. Creó la octava musical en
un intento de demostrar la relación existente entre
las notas musicales y los principios matemáticos
del universo.
Platón decía que la música es la
ciencia del orden, y eleva a todas las almas hacia lo
bueno, lo justo y lo bello. Debe ser para el alma lo que
la gimnasia para el cuerpo.
Aristóteles, presentó a la humanidad una
de las primeras teorías según la cual el
sonido se transmite a través del aire. Utilizaba
la mùsica para llegar a la catarsis emocional
Se
narra en fuentes medievales que se llamaba
a los músicos para aliviar los dolores de los enfermos
hospitalizados, ya en el año 1500 se encontraban
casos de curación de problemas mentales con terapia
musical.
En el renacimiento, uno de los periodos
más dinámicos y creativos de la historia
humana, la música empezó a ser un medio
importante de expresión individual en el que los
elementos humanos fueron significativos, desempeñando
una influencia integradora, al reunir a la gente en las
aldeas y en las cortes.
En
la actualidad, la física moderna
enseña que la diferencia entre la materia y la
energía es, exclusivamente su nivel de vibración,
es decir, su frecuencia. Si se contempla la realidad desde
el continuo vibraciónal que vincula a la materia
con la energía.
Cantar
y tocar es expresión ineludible de inquietudes
internas.
El hombre, palmea, pisotea, da golpes por ejemplo sobre
el vientre, los muslos, etc. antes de usar objetos materiales
ajenos a su cuerpo.
En la civilización helénica, la lira era
el instrumento propicio a Hermes y Orfeo, la cítara
a Apolo; la flauta a Atenea. En la India, la vina a Nareda;
a Sarawati, diosa de la elocuencia la guitarra y a Ghanesa,
dios filosófico, el laúd de cuello largo.
Es fundamental hablar también de quien ejecuta
el instrumento, ya sea para relajación, para acción
mágica o para simple goce. Esto se enlaza con al
antiguo concepto alquimista del “espíritu
en la materia” en los objetos inanimados, se puede
inferir que un instrumento musical despierta los mas hondos
sentimientos porque representa ser el portador de poderes
que son mayores que el
La
voz humana fue siempre el eco de la inspiración
divina. La modulación de la voz asume caracteres
de asombro, que perduran aun hoy, cuando a un cantante
de gran merito se le adjudica la categoría de divo,
divino.
“La
música puede definirse como la ciencia de los amores
entre la armonía y el ritmo.” Platón
Los cantos, mantras, plegarias, canciones, narraciones,
música y lenguaje utilizan el ritmo, la melodía
y la armonía para alcanzar la unión de cuerpo,
mente y espíritu.

¿Cuáles
son los efectos de la música?
En
todas las sociedades ha existido lo que se denomina el
canto de lo absoluto, este canto utiliza tres aspectos
del principio del sonido sagrado: el ritmo puede
provocar cambios en los estados físicos, la melodía
en lo emocional y mental y la armonía
tiene la capacidad de elevar la conciencia al grado espiritual.
Ritmo: a partir del cual nace todo el
movimiento en el universo. En su condición de elemento
dinámico, actúa como un estimulante del
cuerpo y del ánimo. El ritmo es el pulso de la
vida y afecta todos los estados físicos. Puede
utilizarse para restablecer las pulsaciones normales y
saludables en una persona. La vivencia de un ritmo regular
y estable desencadena una resonancia en los propios ritmos
naturales del cuerpo. Los ritmos externos pueden activar
una resonancia forzada que se transmiten a nuestros ritmos
internos, esto puede poseer efectos beneficiosos o perjudiciales
Melodía: nace de la actuación
recíproca entre lo divino, lo físico y nuestras
interacciones con otras formas de vida. Influye directamente
sobre el ámbito de la afectividad, se relaciona
con estados subjetivos de placer-displacer, alegría-tristeza.
Armonía: de ella emerge el auténtico
poder espiritual que se manifiesta en el universo y en
los seres humanos, cuando se han armonizado las acciones
recíprocas con todos los elementos de la vida.
La armonía, cuando es disonante, provoca estados
de ansiedad, inquietud o agitación; por el contrario,
cuando es consonante, se relaciona con estados de serenidad,
equilibrio, estabilidad y reposo.
Timbre: provoca respuestas emocionales
diversas de acuerdo con la naturaleza del instrumento;
así los de cobre excitan, los de viento impulsan,
las cuerdas sedan.
Altura: su equivalente subjetivo es el
tono, cuando es alto provoca un estado de cierta excitación
o alegría; si es excesivo provoca molestias e irritabilidad.
Intensidad: cuando es débil provoca
sensación de intimidad y expresa quietud y serenidad;
cuando es alta puede provocar molestias psicológicas
y físicas (dolor).
El sonido es un factor importantísimo
que contribuye a nuestro actual estado de conciencia.
Entre los sonidos fortuitos de la vida cotidiana y el
uso centrado de los sonidos sagrados existe la diferencia
de que éste produce armonía y no disonancia.
Benenzon describe los siguientes efectos de la música:
• Según el ritmo se incrementa o disminuye
la energía muscular.
• Acelera la respiración o altera su regularidad.
• Produce efectos marcados y variables en la presión
sanguínea, el pulso y la función endocrina.
• Tiende a demorar la fatiga e incrementar el endurecimiento
muscular.
• Aumenta la actividad como escribir a máquina.
• Puede provocar cambios en el trazado eléctrico
del organismo, en el metabolismo y en la síntesis
de variados procesos enzimáticos.
“La música es una experiencia
que propicia la creatividad, refina la sensibilidad, fortalece
el desarrollo intelectual y culmina con el enriquecimiento
global de la personalidad del individuo al conformar un
ser humano más armonioso en su totalidad. Por ello
es de vital importancia concederle al ser humano este
derecho desde la primera etapa de la niñez, ya
que es en esa fase de la vida cuando el educando adquiere
las principales vivencias que aprenderá, asimilará,
procesará, repetirá, aplicará y perfeccionará
en el campo de sus experiencias personales que más
tarde determinarán su desarrollo y conducta emocional,
dentro y frente a la sociedad.”. G. Agudelo
Las investigaciones más recientes han mostrado
que la música, al actuar sobre el sistema nervioso
central, favorece la producción de endorfinas,
dopamina, acetilcolina y de oxitocina. De las endorfinas
se conoce que motivan y elevan las energías para
enfrentar los retos de la vida ya que producen alegría
y optimismo; disminuyen el dolor y contribuyen a estimular
las vivencias de bienestar y de satisfacción existencial.
Si bien la música resulta un vehículo idóneo
para promover la salud y el bienestar humanos, por su
demostrada capacidad para influir sobre los procesos psicobiológicos
y psicosociales al abrir canales de comunicación,
promover la auto-expresión, facilitar el aprendizaje,
estimular la memoria, entre otros efectos, también
puede tener consecuencias negativas, por lo que se requiere
de medidas preventivas, en particular en niños
y adolescentes, en cuanto al tipo de música que
escuchan y las letras de estas que en algunos casos pueden
incitarlos a la violencia, al uso de drogas o al sexo
indiscriminado.
Todos somos musicales.
El don de la música es intrínseco
a nuestra naturaleza.
La música nos ha rodeado y alimentado
desde el encuentro de nuestros padres, en el momento en
que fuimos concebidos, en los sonidos que nos llegaron
a través de los líquidos amnióticos
y hasta los rítmicos latidos de nuestro corazón.
Poseemos en nuestro interior el don de la música.
La música es revitalización, contiene todos
los principios vitales; naturales y espirituales
La música encierra todas las maravillas y la clave
de los milagros de la vida.
Fuente
Bibliográfica:
Andrews, T.- La curación por la música.
Ed. Martínez Roca Fregman, C.- Cuerpo, Música
y Terapia. Ed. Búsqueda
“Canta
Elévate con tu canto, por encima de las alas, al
igual que las alondras.
Hay tantas cosas por las cuales cantar, tantas cosas por
las cuales estar alegre.
Busca Mi paz, que va más allá de todo entendimiento.”
"DIOS ME HABLÓ" EILEEN CADDY