El dolor
Observemos la escena: un hombre descorre la ajada cortina
con un gesto de rabia e impotencia. Mira a través
del cristal la fábrica mientras él se queda
en la casa sin trabajo. Su puño apretado sobre
la mesa, sus rudas manos de trabajador manual, su postura
en equilibrio inestable sobre la silla inclinada... todo
muestra una situación desesperada. Su mujer con
extrema delgadez, da de mamar al hijo de ambos, las grandes
manos marcan la situación límite y con ellas
sostiene con firmeza y protección a su bebé
Una sucesión de miradas muy elocuentes y clarificadoras
de la terrible situación: la madre mira a su marido
mostrando la angustia y esperando una solución
a la pobreza, al hambre y al futuro de su bebé.
El marido mira por la ventana con furia a los trabajadores
que acuden a su ocupación y lamenta estar sin hacer
nada, junto a sus herramientas de trabajo sobre la mesa,
creyendo en un milagro para volver a utilizarlas
Esta obra está cargada de dramatismo. La ausencia
de casi todo. La escena familiar acentúa un profundo
dolor y sufrimiento y también refleja la esperanza
en la vida del hijo.
La vivencia del dolor es el sufrimiento.
En el dolor sufrimos siempre como individuos y es, precisamente,
una de las vivencias en las que experimentamos el aislamiento
de nuestra existencia.
El dolor puede hallarse en relación con la conservación
del individuo y tener carácter de señal,
cuando el mecanismo psicofísico que cuida de la
autoconservación experimenta un trastorno, avisa
mediante el dolor, para que el ser vivo dotado de inteligencia
evite la repetición de experiencias nocivas
La
esencia del dolor reside en que desorganiza la intimidad
del hombre en toda su estructura vital y psíquica.
Tanto en los dolores físicos como en los dolores
anímicos - muerte de un ser querido o la perdida
de un amor- se percibe que la raíz profunda de
la vitalidad ha resultado afectada y la vida ya no se
siente como un regalo que recibimos de la mano de la Creación.
El
dolor nos enseña que la vida oculta en sí
misma la posibilidad de convertirse en su propio enemigo.
El dolor es el mal más real, inevitable e innegable,
que desde dentro sale al encuentro de la vida, la inhibe
y la amenaza.
El dolor se siente como un estado pero al mismo tiempo
contiene un factor objetivo. En él siempre se experimenta
algo que nos provoca el sentimiento del dolor y esto aparece
claramente en el dolor corporal: decimos que nos duele
el estómago o la cabeza.
El dolor continuo da a la parte afectada algo
así como vida propia.
En
el dolor anímico existe algo enfrente de nosotros
por lo que sufrimos y ese objeto tiene una cualidad especial
que sólo por comparación puede ser descripta
y que hasta se podría designar metafóricamente
como una espina, un aguijón que nos hiere el alma
En
el dolor se entrelazan lo objetivo y lo subjetivo, de
modo que es difícil distinguir el límite
donde termina una y empieza el otro
En
el dolor se vivencia algo de lo cual se quiere escapar,
pero para lo cual no se encuentra salida. En esta impotencia
e incertidumbre se muestra que el dolor es un ataque al
hombre en la temática de su existencia vital.
Mientras
vivimos no podemos sustraernos a la vida, y cuando esta
vida aparece como una desgracia, y lleva consigo sufrimiento
somos victimas de esa adversidad, en tanto no renunciamos
a ese modo de vida, por esto en las teorías filosóficas
y metafísicas la existencia del dolor siempre se
relaciona con la falta de sentido de la vida
¿Cuál
es el sentido del dolor?
Ecktehart dice “que el sufrimiento es la cabalgadura
que con más rapidez conduce a la perfección”.
Un ejemplo que confirma ese pensamiento es cuando se considera
que el grado de capacidad artística depende del
grado de capacidad de sufrimiento. Esto significa que
la vida experimenta una alteración por el dolor,
precisamente es en el sufrimiento, donde se puede abrir
el camino hacia lo espiritual.
Klages
dice que “la actividad del espíritu sólo
se inicia y se hace posible en el punto en que se altera
el fluir de la vida” en sus palabras se interpreta
que la presencia de las dificultades llevan al hombre
a comprender las distintas dimensiones de la vida.
El
hombre busca salir del dolor y se libera del cautiverio
del sufrimiento cuando toma conocimiento que en él
se une la forma más densa de la materia y el más
elevado espíritu. Estos dos polos de la misma realidad
existen por medio de la Inteligencia, y es la presencia
de la Inteligencia lo que permite sortear los obstáculos
que causan dolor y despertar a nueva conciencia de vida
.
Fuente
Bibliográfica:
Dr. Lersch, P.- La estructura de la personalidad. Ed.
Scientia. 1974
Obra de Arte: “Sin pan y sin trabajo” de Ernesto
de la Cárcova concebida entre 1892 y 1893
“Su
alegría es su dolor desenmascarado
y la mismísima fuente que sus risas
llenaran, fue frecuentemente llena
de sus lágrimas.”
Kahlil Giran